Llorar ya no sirve mas, lamentarse menos, uno no puede contra el tiempo, éste que pasa sin frenos y nos lleva por delante, es un accidente ya que no se lo puede evitar...
Me veo como aquel niño que comienza tomar solo el colectivo hacia un destino, revelando en cada momento de qué se trata, de tomarle el tiempo, descubrir cuanto dura cada trayecto, tratando de ubicarse en el mejor lugar donde quede mas que cómodo, a veces llegar al final del colectivo cuesta además de conseguir un asiento, puede que no lo consiga y viaja cansado, espera que en el siguiente viaje pueda alcanzar aquel deseado lugar y sentarse tranquilo dejar que el colectivo haga lo que tenga que hacer, que no vaya lento ya que se encuentra un tanto entusiasmado y por qué no expectante... y tampoco rápido para evitar accidentes...
Pienso y me doy cuenta que la vida está llena de viajes, idas y vueltas, unos inevitables y otros deseados. Recorridos que nunca mas se repetirán, personas que miramos a través de la ventana del colectivo y éste al avanzar las deja atrás, otras se lo toman y siguen con vos, se bajan juntos y toman otro, o simplemente se quedan allí arriba y siguen de largo.
Lanna Romatowski.
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