La luz bajó su intensidad y al fin pude distinguir el lugar en donde me encontraba, al frente mio un pasillo largo, paredes celestes, piso azul, caminé hacia adelante hasta llegar a la puerta que se encontraba al final del largo camino, una puerta de madera marrón y un picaporte dorado, al tocarlo me estremecí, abría la puerta hacia adentro y estaba todo oscuro, sólo una luz alumbraba a aquel hombre que se encontraba amordazado, con los ojos tapados, la cabeza gacha y unas ropas pobres que cubrían su cuerpo, desde el lugar que me encontraba pude distinguir su respiración, esa respiración de la cual tuve que acostumbrarme a sentirla cada noche, caminé, me agaché y apoyé mi cabeza en sus piernas como lo salía hacer cuando le pedía perdón, emitió un gemido, cerré los ojos como en todas mis pesadillas y al abrirlos seguía allí, no entendía por qué pero seguía allí, tal vez el sueno era pesado que no logré despertarme nunca mas.
Lanna romatowski.
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