Con la angustia y el dolor que llevaba en mis manos y cabeza fui hacia el baño, recordaba aquella tarde en la que mi papá por última vez me dijo "va a estar todo bien", frase que llevé durante toda mi vida, en esos 15 años que lo conocí, desde mi nacimiento hasta su muerte, siempre hubo un apoyo, un oído y un hombro en el que me podía apoyar para llorar la ausencia de mi madre, el era viejo y sabía que no iba a vivir mucho tiempo mas, aproveché todo el tiempo que pudiera estar con él , amaba hablar con él, amaba como hablaba, amaba sus expresiones, lo amaba a él, desde pequeño anhelaba ser como él, él era mi mundo, él era todo lo que tenía, él era mi libro de la vida, siempre me contaba las cosas que había vivido, que lugares había visitado en su época de mochilero, la gente que por buena suerte conoció, aunque muchas de esas personas no eran gratas, el decía que alguna cosa por lo menos le habían transmitido, algún conocimiento, que tarde o temprano se lo otorgaría a su hijo mayor, para que éste luego se lo contara a su hermanos menores y así sucesivamente hasta llegar a sus propios hijos, así fue como conocí a gente y a lugares con la imaginación , algo que él siempre trataba que hiciera, IMAGINAR. Pero nunca hubiese pensado y menos imaginado las luces blancas que alumbraban las paredes blancas que por efecto hacían mas brillante, mas clara, mas luminosa la casa, con ese cuerpo apagado y chiquitito en una esquina de la cocina, seguida por la imagen de mi mamá en el mismo lugar tirada con sangre en la muñecas, en su cara, en su ropa, de repente sucesivas imágenes que se iban colando en mi mente, imágenes que pasaban rápidamente y volvían a pasar inundaban mis pensamientos, me ahogaban. Decidí sentarme a lado de él y contarle lo último que había escrito de una forma u otra lo veía sonreir, estaba muy contento incluso me felicitó, traté de llevarlo al sillón pero como era muy pesado lo dejé al pie de las escaleras, me fui a dormir y al dia siguiente fui de nuevo a la escuela, volví, cociné, pero él no quiso abrir la boca para comer así que dejé el plato a su lado para cuando quisiera hacerlo, y fue así por una semana, los vecinos llamaron a la policía ya que no lo había visto en toda la semana, pensé, que ganas de joder que tiene la gente, si una persona no quiere salir no sale, es su problema, llegó la policía y me acusaron de cruel y frío de como podía haber dejado a mi padre allí tirado, le expliqué pero no entendieron, luego se oyeron las sirenas de la ambulancia llegaron los doctores y me querían hacer unos análisis -¿Para qué?- pensaba, me trataban de loco, si no me conocían, nunca me hablaron menos mis vecinos.
LannaRomatowski.
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