Please don't ask me who, who you think I am, i could live without that , i'm just a modest man.

jueves, 28 de febrero de 2013

Eso no te da derecho a mirarme de reojo.

Con la angustia y el dolor que llevaba en mis manos y cabeza fui hacia el baño, recordaba aquella tarde en la que mi papá por última vez me dijo "va a estar todo bien", frase que llevé durante toda mi vida, en esos 15 años que lo conocí, desde mi nacimiento hasta su muerte, siempre hubo un apoyo, un oído y un hombro en el que me podía apoyar para llorar la ausencia de mi madre, el era viejo y sabía que no iba a vivir mucho tiempo mas, aproveché todo el tiempo que pudiera estar con él , amaba hablar con él, amaba como hablaba, amaba sus expresiones, lo amaba a él, desde pequeño anhelaba ser como él, él era mi mundo, él era todo lo que tenía, él era mi libro de la vida, siempre me contaba las cosas que había vivido, que lugares había visitado en su época de mochilero, la gente que por buena suerte conoció, aunque muchas de esas personas no eran gratas, el decía que alguna cosa por lo menos le habían transmitido, algún conocimiento, que tarde o temprano se lo otorgaría a su hijo mayor, para que éste luego se lo contara a su hermanos menores y así sucesivamente hasta llegar a sus propios hijos, así fue como conocí a gente y a lugares con la imaginación , algo que él siempre trataba que hiciera, IMAGINAR. Pero nunca hubiese pensado y menos imaginado las luces blancas que alumbraban las paredes blancas que por efecto hacían mas brillante, mas clara, mas luminosa la casa, con ese cuerpo apagado y chiquitito en una esquina de la cocina, seguida por  la imagen de mi mamá en el mismo lugar tirada con sangre en la muñecas, en su cara, en su ropa, de repente sucesivas imágenes que se iban colando en mi mente, imágenes que pasaban rápidamente y volvían a pasar inundaban mis pensamientos, me ahogaban. Decidí sentarme a lado de él y contarle lo último que había escrito de una forma u otra lo veía sonreir, estaba muy contento incluso me felicitó, traté de llevarlo al sillón pero como era muy pesado lo dejé al pie de las escaleras, me fui a dormir y al dia siguiente fui de nuevo a la escuela, volví, cociné, pero él no quiso abrir la boca para comer así que dejé el plato a su lado para cuando quisiera hacerlo, y fue así por una semana, los vecinos llamaron a la policía ya que no lo había visto en toda la semana, pensé, que ganas de joder que tiene la gente, si una persona no quiere salir no sale, es su problema, llegó la policía y me acusaron de cruel y frío  de como podía haber dejado a mi padre allí tirado, le expliqué pero no entendieron, luego se oyeron las sirenas de la ambulancia  llegaron los doctores y me querían hacer unos análisis -¿Para qué?- pensaba, me trataban de loco, si no me conocían, nunca me hablaron menos mis vecinos.


LannaRomatowski.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Vos, las hojas y yo.

Acuerdo haberme enamorado por primera vez, ese invierno fue hermoso, cálido y lleno de alegría, nunca sentí frío nunca sentí calor, estabas vos y nadie mas, era lo único que necesitaba, no medía el tiempo, no medía mis sentimientos, cada vez crecían mas, mas y mas, no lograba comprender lo que me pasaba, estaba perdida, sentía lo mismo de tu parte, percibía en vos esa locura que nos envolvía en aire, vientos, hojas secas, pero a medida que pasaba el tiempo me di cuenta que te ibas encontrando, que esa lujuria se desvanecía, decidí ir tapando de a poco mis sentimientos y dejarte libre, pero antes de eso te pregunté qué era lo que te pasaba, qué sentías, qué querías, nunca supiste responder, no sé si se me rompió el corazón pero entendí que la desconfianza sería mi mejor amiga y que mi vida, ahora, se iba a sumergir en una mar de rabia.

Lanna Romatowski.

jueves, 21 de febrero de 2013

Tu silueta es atrapante.

La luz bajó su intensidad y al fin pude distinguir el lugar en donde me encontraba, al frente mio un pasillo largo, paredes celestes, piso azul, caminé hacia adelante hasta llegar a la puerta que se encontraba al final del  largo camino, una puerta de madera marrón y un picaporte dorado, al tocarlo me estremecí, abría la puerta hacia adentro y estaba todo oscuro, sólo una luz alumbraba a aquel hombre que se encontraba amordazado, con los ojos tapados, la cabeza gacha y unas ropas pobres que cubrían su cuerpo, desde el lugar que me encontraba pude distinguir su respiración, esa respiración de la cual tuve que acostumbrarme a sentirla cada noche, caminé, me agaché y apoyé mi cabeza en sus piernas como lo salía hacer cuando le pedía perdón, emitió un gemido, cerré los ojos como en todas mis pesadillas y al abrirlos seguía allí, no entendía por qué pero seguía allí, tal vez el sueno era pesado que no logré despertarme nunca mas. 

Lanna romatowski.

martes, 19 de febrero de 2013

No pienses mas, yo sé que lo necesitás.

''Me paro, me siento, me paro de nuevo y camino, recorro mi casa, miro las fotos, se me caen un par de lágrimas las cuales saboreo, pienso en lo que fue mi pasado y me arrepiento de mi presente, realmente no sé que hacer, me ahogo en un mar de pensamientos recuerdos y soledad; ellos ya no están, no sé como sigo acá.''- Carla, 17 anios, arresto domiciliario por asesinato de dos mayores.

Lanna Romatowski.

sábado, 16 de febrero de 2013

A ningún lado voy.

Como ningún día me desperté temprano, muy temprano, digamos que a la hora que se fue mi mamá a su trabajo, decidí quedarme acostada en mi cama con los ojos cerrados y respirando profundamente, una especie de meditación, trataba de no pensar ya que lo que me había pasado las dos últimas semanas no eran cosas agradables para recordar... después de una hora mas o menos me levanté, me bané, me vestís  salí a caminar sin ningún destino, pero siempre para el lado izquierdo, doblé en la avenida, nuevamente me dirigí para la izquierda y vi la parada del colectivo número 23, nunca me había subido a esa línea de colectivo ya que su  destino no era igual al mio, igualmente subí, pedí $1,70, el colectivo estaba con poca gente, caminé hasta el fondo y me senté en el último asiento, desde allí podía observar a todos los pasajeros, primero una señora embarazada con una sonrisa en la cara que me transmitió un poco de serenidad, luego una madre retando a su hija y ésta llorando, lo cual cambió un poco mi humor, después una mujer con el espejo en la mano mirándose desde el segundo uno que subí al colectivo, un tipo con la cabeza sin un pelo poniéndose una crema en el cuero cabelludo... No podía creer lo que veía, desde una embaraza feliz por el simple hacho de llevar vida en su vientre hasta personas a las que sólo le importaba su aspecto físico, "gente" pensé y me bajé en la siguiente parada, que no sé cual era.