Please don't ask me who, who you think I am, i could live without that , i'm just a modest man.

domingo, 27 de octubre de 2013

La vida diaria ya te saca astillas.

 Al parecer tiene los ojos tapados o la luz es nula, hace fuerza con la vista pero no logra distinguir ni sus manos, escucha pasos y su respiración, toca a su alrededor y no hay nada, se toca la cara y efectivamente la luz es nula, recorre con sus manos su cuerpo y se siente desnudo, recorre con sus pies el cuarto y no hay nada a su alrededor, trata de seguir los pasos que oye pero éstos vienen y van de atrás hacia delante de la derecha a la izquierda y así de mil maneras, da vueltas con los brazos estendido, y no toca nada, se marea, se pierde, corre, se cocha, cae, se levanta abre lo ojos y se encuentra con la realidad, con su realidad, la cual no tiene puertas de logros, techos de amor, piso de compañía solamente hay fantasmas de viejos recuerdos que no lo dejan en paz, odio que le apagan las luces y un par de paredes de cobardía en las cuales siempre choca cuando trata de salir.


Lanna Romatowski.

martes, 22 de octubre de 2013

NOAGUANTONIUNMINUTOMÁS

Escena 1. Exterior: Balcón. Mañana.
En el balcón está Felipe quien mira a través de las rejas la plaza vacía, comienza a caminar y en su recorrido se come las uñas, su respiración se acelera, sus ojos más que abiertos miran hacia la nada, continúa comiéndose las uñas, se agarra la cabeza, sigue caminando, de reojo mira un escritorio lleno de papeles, libros, bollos de hojas y una cartuchera, otra vez se agarra la cabeza y nuevamente se toma de las rejas mirando la plaza vacía.

 (Voz en off- Narrador)
-“Este es tu lugar, si, esa silla es tu lugar, acá tenés que estar.”


Escena 2. Interior: Cuarto vacío.
Felipe se encuentra en una pieza, mira a su alrededor y no hay ni un mueble, se mira así mismo y viste un traje y unos zapatos oscuros, el cuarto se encuentra iluminado por luces de colores, las dos puertas están cerradas y no hay ventanas, comienza a respirar aceleradamente y sus ojos  observan nuevamente todo el cuarto, un poco sudoroso se dirige rápidamente hacia la puerta, su respiración se acelera cada vez más, sus manos tiemblan y sin preámbulos agarra el picaporte de la puerta y comienza a sacudirla tratando de abrirla pero no puede, se desabrocha el  saco el cual en seguida se quita y se desajusta la corbata. De nuevo agarra aquel y picaporte e intenta abrir y ante tal frustración larga con pesadez un suspiro, cierra los ojos con fuerza y se golpea la cabeza contra la puerta.

(Voz en off- Narrador)
-” ¿Querés irte? Pero si falta poco…



Escena 3. Interior: Oficina. Noche.
Ya no hay nadie en la oficina, solamente Felipe sentado frente a su escritorio, sobre éste último, una computadora, una impresora, varias carpetas y una taza de café. La mirada de Felipe aunque se la vea un poco cansada mira sin pestañar la pantalla, sus manos presionan velozmente las teclas de aquella computadora, su pierna derecha tiembla, agarra la taza, sin despegar la mirada del monitor, y toma del café ya frío, sigue trabajando, se agarra la cara, se soba los ojos, bosteza y mueve la cabeza desde la derecha hacia la izquierda dos veces.

(Voz en off- Narrador)
-“¿Viste lo orgullosa que está tu vieja? No tenés que agradecerle nada, todo el sacrificio que hiso por vos… Para que tengas una carrera y sigas los pasos de tus hermanos”


Escena 4. Interior: Cuarto vacío.
Su cabeza sigue apoyada sobre aquella puerta que nunca pudo abrir, mueve la cabeza y los hombros en movimientos circulares tratando de relajarse,  se mira las manos y desabotona los botones del puño  y luego hace lo mismo con los primeros botones de la camisa. Quitó esa postura totalmente erguida, su mirada está más que relajada y nuevamente trata de abrir la puerta la cual tiembla debido a toda la fuerza que idquirió en esos minutos de reposo y que ahora utiliza para abrir la puerta que finalmente se abre, a todo esto la cabeza la tenía agachada mirando sus manos sudorosas que por mucho tiempo trataron de abrir esa maldita puerta que lo tenía encerrado en un pieza cuadrada y sin salida, al levantar la cabeza se encuentra con la sorpresa de que atrás de esa puerta hay otra puerta la cual trata de abrir desesperadamente, casi llorando, respira cada vez con mayor dificultad, cierra los ojos y ésta vez con mayor decisión golpea su cabeza contra la segunda puerta.

(Voz en off- Narrador)
-“¡Felipe! Te dije que estabas bien ¿Cuál es la necesidad de hacer tanto lío? Tenías todo lo que querías, trabajo, dinero, el orgullo de tus padres y muchas cosas más… (Suspiro)”.


Escena 5. Interior: Habitación. Mañana.
Las paredes son blancas, el techo también y en el piso está Felipe, acostado boca arriba y viste una bata también blanca, sus ojos al igual que su boca están cerrados, no hay rastros de ningún golpe ni de ninguna expresión, su pecho se eleva y vuelve a su lugar tranquila y sucesivamente, en su cara se expande una sonrisa y luego se abren los ojos, respira profundamente, primero levanta el pecho y luego la cabeza, se mira así mismo, ve la bata que tiene puesta y sus pies descalzos pintados de verde.

(Felipe- Voz en off)

-“Por suerte este traje no tiene botones”.


Anna Romatowski.

sábado, 17 de agosto de 2013

¿No ves que el tiempo se quedó a vivir?

Llorar ya no sirve mas, lamentarse menos, uno no puede contra el tiempo, éste que pasa sin frenos y nos lleva por delante, es un accidente ya que no se lo puede evitar... 
Me veo como aquel niño que comienza tomar solo el colectivo hacia un destino, revelando en cada momento de qué se trata, de tomarle el tiempo, descubrir cuanto dura cada trayecto, tratando de ubicarse en el mejor lugar donde quede mas que cómodo, a veces llegar al final del colectivo cuesta además de conseguir un asiento, puede que no lo consiga y viaja cansado, espera que en el siguiente viaje pueda alcanzar aquel deseado lugar y sentarse tranquilo dejar que el colectivo haga lo que tenga que hacer, que no vaya lento ya que se encuentra un tanto entusiasmado y por qué no expectante... y tampoco rápido para evitar accidentes...
Pienso y me doy cuenta que la vida está llena de viajes, idas y vueltas, unos inevitables y otros deseados. Recorridos que nunca mas se repetirán, personas que miramos a través de la ventana del colectivo y éste al avanzar las deja atrás, otras se lo toman y siguen con vos, se bajan juntos y toman otro, o simplemente se quedan allí arriba y siguen de largo.

Lanna Romatowski.

domingo, 4 de agosto de 2013

Al pasar de noche por las vías, luces de colores obtendrás.

De repente de píe allí en medio de ese lugar, personas con valijas mirando sus relojes de mano y yo mirando a todos lados,  no entendía muy bien qué hacía allí, ese no era mi lugar, no debería de serlo hasta que aprenda a convivir con mi frustraciones, al parecer estaba en esa estación de trenes, las personas con sus gorros de viaje lo cual designaba su camino hacia ese gran lugar desconocido, seguía preguntándome qué hacía ahí, quería salir pero sabía que había una razón, al igual que ellos esperaba algo que vendría y me llevaría para siempre, podría volver pero no iba a ser la misma.
 Recuerdo esa última vez que inesperadamente me levantó el tren, lo veía de lejos y parecía que nunca iba a llegar, cuando lo hizo apenas subí comenzó rápidamente a poner en marcha los motores, no podía mantenerme en pié, no tenía equilibrio y caía, el recorrido no fue muy largo y eso depende del tren, cuando bajé me encontraba en ese otro lugar oscuro y sola, el maquinista no miró hacia atrás y se fue por eso a partir de ese momento nunca mas quise volver aquella estación pero eso no lo decido yo si no que el destino, la vida, la suerte o no sé qué... 
Finalmente vi las luces del tren, era de noche y hacia frío, caía en sueño pero me mantuve en píe hasta que llegó y se estacionó, las puertas al frente mío se abrieron de par en par, había luz adentro y sabía que era mi momento, al pisar el primer escalón de aquel tren sentí escalofríos, temblaba como la primera vez, terminé de subir y allí estaba el nuevo maquinista, lo abrazé, le dije que estaba cansada y no me refería solamente al sueño si no en todo sentido y me respondió yo también, cerramos los ojos y comenzamos a soñar aquel viaje el cual, por lo menos yo, no quiro que termine.

Lanna Romatowski.

sábado, 13 de julio de 2013

Si pudiera matarlos a todos lo haría sin ningún temor.

Caminaba rápido hacia mi casa, ese día habíamos salido temprano, faltaban un par de pruebas para que el ciclo escolar termine, el sueño que sentía era muy pesado, tenía forma de pequeñas masas la cuales estaban aglomeradas en pequeñas bolitas sobre mi cabeza, mis hombros, en fin sobre mí cuerpo, la verdad que pesaban un montón igualmente seguía con la espalda encorvada y la cabeza gacha, la cual levanté para acomodarme el flequillo cuando de repente sentí como una de esa partículas se resbalaban sobre mi frente, recorrían mi cara y se iban depositando sobre mis párpados que anulaban mi vista, seguía caminando apenas faltaban dos cuadras, eso me hacía un poco feliz, pero cuando éstas partículas terminaron de cubrir totalmente mi cara, caí al piso y junto a mi cayeron las pequeñas masas de sueño y mis apuntes y las fórmulas de matemática además de las fechas sobre todo el proceso de la revolución de mayo, enlaces alfa beta y el jugo pancreático, estire los brazos para que no se vayan, no logré retenerlos ya que se esparcieron por toda la calle, y tuve la mala suerte de que el semáforo se pusiera en verde y los colectivos y los autos y las motos y los pájaros y esas personas grises pisaran todo mi trabajo, todo mi futuro, todo mi bienestar, cómo los putié, no podía pararme, había colapsado y junto al explote de mi cabeza, el explote de mi sentimientos, bronca, impotencia y sobre todo cansancio.


Lanna Romatowski.