Please don't ask me who, who you think I am, i could live without that , i'm just a modest man.

sábado, 13 de julio de 2013

Si pudiera matarlos a todos lo haría sin ningún temor.

Caminaba rápido hacia mi casa, ese día habíamos salido temprano, faltaban un par de pruebas para que el ciclo escolar termine, el sueño que sentía era muy pesado, tenía forma de pequeñas masas la cuales estaban aglomeradas en pequeñas bolitas sobre mi cabeza, mis hombros, en fin sobre mí cuerpo, la verdad que pesaban un montón igualmente seguía con la espalda encorvada y la cabeza gacha, la cual levanté para acomodarme el flequillo cuando de repente sentí como una de esa partículas se resbalaban sobre mi frente, recorrían mi cara y se iban depositando sobre mis párpados que anulaban mi vista, seguía caminando apenas faltaban dos cuadras, eso me hacía un poco feliz, pero cuando éstas partículas terminaron de cubrir totalmente mi cara, caí al piso y junto a mi cayeron las pequeñas masas de sueño y mis apuntes y las fórmulas de matemática además de las fechas sobre todo el proceso de la revolución de mayo, enlaces alfa beta y el jugo pancreático, estire los brazos para que no se vayan, no logré retenerlos ya que se esparcieron por toda la calle, y tuve la mala suerte de que el semáforo se pusiera en verde y los colectivos y los autos y las motos y los pájaros y esas personas grises pisaran todo mi trabajo, todo mi futuro, todo mi bienestar, cómo los putié, no podía pararme, había colapsado y junto al explote de mi cabeza, el explote de mi sentimientos, bronca, impotencia y sobre todo cansancio.


Lanna Romatowski.

miércoles, 3 de julio de 2013

Nene, dónde estés ¿Cómo estás?

Verónica, una señora de unos 50 años, más o menos alta, delgada y con el pelo corto se encuentra acostada en su cama, se la ve mirando fijamente el techo, se le escapa una lágrima que recorre su rostro y se la seca, repentinamente se levanta y camina hacia el armario que está a un par de metros de la cama, lo abre, de allí saca un vestido rojo, a lado de tal armario se encuentra un enorme espejo, seguido por un mueble lleno de maquillajes, perfumes, aros y collares, se pinta, se peina y antes de ponérselo abrazada al vestido, comienza a moverse lentamente, de un costado para el otro junto con su babeza, luego empienza a girar, cierra los ojos y sonríe.
Antes de abrir los ojos, una mano en su cintura la hace estremecerse, la toca suavemente y recorre todo su brazo hasta llegar al hombro, alza la mirada y allí ve a un hombre alto y un poco canoso, sonríe tímidamente, la música a su alrededor y las luces hace parecer que son los únicos en la pista pero hay muchas parejas más, bailan, ríen, evitan mirarse fijamente, hasta que sus miradas se encuentran, todo se detiene, sus bocas lentamente acercándose una a otra, ella lentamente cierra los ojos.

Siguió asomándose pero nunca llegó ese beso, abrió los ojos y allí nuevamente sola en su cuarto se miró al espejo, además de ver esas pequeñas arrugas que asienten su vejez observó la soledad de su cuarto, comenzó con un pequeño sollozo y terminó sentada en el piso llorando y gritando.

Lanna Romatowski.