Hay una cocina seguida por una mesada y la pileta para lavar
los platos a lado una heladera pequeña blanca. Al frente, una mesa de
madera donde reposa un termo de metal y
un mate de madera, una única silla donde
reposa un sacón rojo y una mujer mayor con el pelo corto, ella sola en la mesa
mira a su alrededor, suspira, saca de uno de los bolsillos del tapado rojo una
entrada, la mira y lee –“La cena en tres
partes” (comedia musical) Día 21 de septiembre a las 23:30 (única función)-.
Finalmente se para, agarra el tapado y se dirige hacia su cuarto con la entrada
en la mano.
En la habitación un armario peculiar, una cama de dos
plazas, un gran espejo y un mueble lleno de maquillaje, Cecilia agarra de aquel
armario una pollera, una camisa y un pañuelo, se viste y se mira al espejo, antes de pintarse
observa las pequeñas arrugas que lleva en el rostro, se maquilla y finalmente
se pone el tapado para salir.
Se la ve caminando
por la calle, mira hacia delante y ve “Teatro Flores”, sigue caminando y antes
de llegar mira a su derecha, una puerta blanca, la mira asombrada y se acerca,
toca la puerta y ésta es abierta por un chica adolecente vestida con ropa de
fiesta y un vaso en la mano, hace un gesto invitándola a pasar Cecilia no lo
duda y entra.
El lugar es bastante amplio, muchos chicos bailando, una
mesa llena de botellas de alcohol, vasos tirados, luces y miradas
desencontradas, mira a su alrededor y nota que todos la miran, ella retrocede
un poco asustada y se trastabilla, mira hacia el piso y ve que es sus pies
tiene una zapatillas rojas viejas y un jean, se sigue mirando y ve en su torso
una remera suelta, se mira las manos mas gorditas, uñas raramente pintadas de
azul, mira nuevamente a su alrededor y se acerca un chico quien la invita a
bailar, ella lo mira tiernamente, cuando están a punto de besarse llega
nuevamente la chica que les abrió la puerta y les ofrece una vaso grande a cada
uno, aceptan, pasa el tiempo y ya son más 5 vasos que están tirados alrededor
de ellos, ella un poco mareada se apoya a la pared, bosteza, cae en sueño y
luego al piso.
Se despierta apoyada en la misma puerta de la entrada, un
hombre sosteniéndola y a su derecha, al parecer, la esposa de éste señor tiene
en sus manos un teléfono, Cecilia se endereza, mira el reloj que se encuentra
en su muñeca y de paso observa su mano que
está más delgada, más pálida y con pequeñas manchas
hepáticas, su reloj marca las 23:30, mira a su alrededor y sin decir alguna
palabra, se arregla el tapado, se peina un poco, alza el mentón, camina
haciendo ruido con los tacos y entra al
teatro.
Lanna Romatowski
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