La veo sola sentada, encorbada, en la mano izquierda una lapicera, en frente de ella un libro y un cuadernillo, mira a su alrededor y no hay nadie, tranquilidad, silencio, paz; pero en su mente no pasa lo mismo hay nervios, miedo. Sigue sentada, pensando en lo que va a pasar dentro de poco tiempo, escucha la primera puerta abrir, pasos, sabe que es él, siente el ruido del picaporte y el chillido de la segunda puerta al abrir, mira hacia otras y ve la cara del monstruo, sólo puede describir con lo ojos que la miraba, celestes, intensos, llenos de furia y odio, sabe que está enojado, siente mojadas las manos, no sabe que hacer, se para y hace una reverencia como saludo, vuelve a sentarse, tiembla y mucho, presiente que hay alguien atrás suyo, unas manos frías que rodean su cuello, suavemente la acaricia, pero poco a poco va presionando, esa cobarde chica no reacciona, sabe lo que sucede, pero no hace ningún intento por detenerlo, , caen por sus mejillas lágrimas que desprenden de sus ojos, , no le las seca por temor a una peor reacción del monstruo, , por fin la deja pero comienza su peor destrucción, se lo escucha hablar, sereno y pasivo, pero cada palabra que mencionaa lastiman a la indefensa chica, que lo único que hacer es llenarse de odio contra ella misma, al terminar de decir estas terribles palabras se da la media vuelta, camina y desaparece, y la chica vuelve a su lugar inicial.
Lanna Romatowski.
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